Paisajes domésticos

…la luz blanca, diáfana, irreal, inunda unos interiores ausentes, en los que el silencio forma parte, casi de manera plástica, del propio cuadro. Recordando las creaciones de Hopper sólo en apariencia formal, nuestras miradas discurren por las superficies, se diría que volasen sobre ellas, sin atreverse a posarse por no romper la frágil y serena calma que impera en las estancias.

                No hay verosimilitud en sus habitaciones, nadie osaría ocuparlas. Sin embargo, tenemos la sensación constante de participar en la concepción de las mismas. Penetramos en ellas y nos apropiamos de la intimidad fingida que representan. Quizá el color, aplicado de forma precisa, cuidando la ley de los complementarios, nos da la pista para intuir que no hay cabida en estos cuartos si no es por la aserción de una disyuntiva entre lo físico y lo espiritual.

Sela del Pozo Coll

El punto de las artes. Noviembre 2006

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